«La alimentación también es una habilidad. Es desarrollo neuromotor.»
Muchas familias viven la hora de comer con frustración o culpa cuando hay selectividad alimentaria. Como terapeuta, te cuento que la alimentación se aprende y se trabaja.
La selectividad alimentaria no siempre es «picky eating». Hay señales que justifican la consulta sin esperar a que «se le pase».
La integración SLP + nutricionista en la misma oficina permite que el plan no choque consigo mismo. La SLP trabaja la habilidad motor-oral y sensorial; la nutricionista evalúa estado nutricional y traza la progresión de alimentos. Misma sesión, mismo lenguaje, mismas metas.
SLP evalúa motor-oral, sensorial y aceptación. Nutricionista evalúa estado nutricional y diversidad alimentaria. Plan conjunto al final.
Trabajo gradual de exposición a texturas, expansión de repertorio y manejo de rutinas familiares. Padres presentes y entrenados.
Cada sesión cierra con tareas concretas para la rutina familiar. La sesión enseña; la rutina consolida.
Tras la primera visita conjunta SLP + nutricionista, le enviamos un plan integrado con metas claras y cronograma sugerido.