Las señales varían por edad, pero la regla general es: si su intuición le dice que algo no encaja, una evaluación ahorra meses de espera. Es mejor confirmar que todo va bien que postergar y perder ventana de intervención temprana.
Identificamos qué está afectado: ¿articulación, fonología, lenguaje, fluidez? La intervención cambia según la respuesta.
Metas funcionales que el niño/a usa en su rutina, no solo en sesión. Basado en evidencia y revisado periódicamente.
Los padres aprenden las técnicas que funcionan. La sesión es 45 minutos; la semana entera tiene oportunidades de práctica.
La evaluación inicial determina si hay necesidad de terapia, qué tipo, y con qué frecuencia.